Locura.

Me mira, ¿y qué hago? Tiemblo. Se mueve, me persigue, me coge de la mano y me lleva lejos, muy lejos. Sus labios están tan cerca que los noto, me pregunto a qué sabrán. Tiembla, el tiempo se para y ella no se mueve, tengo una eternidad para admirarla, una eternidad para mí sola, hasta que el tiempo vuelve a correr, sin mí.

“Me mira y me besa, la beso, pasa su mano por detrás de mi cintura y siento el calor de su cuerpo, el palpitar de sus labios, dulces y salados, suaves, como ella. Se aparta, me mira y le retiro el pelo de la cara, ahora es aún más bonita. Me sonríe bajando la mirada, me coge de la mano y…” [No…]

“Se acerca por detrás, me aparta el pelo y me muerde el hombro, ya soy suya. Intento girarme y no me deja, no puedo mantenerme de pie..”. [Déjalo…]

“Se sienta sobre mí y comienza a desnudarme, despacio, besándome el cuello y vistiéndome con la mirada. Sus manos se entrelazan con las mías, me tumba y sus labios recorren mi cuerpo, entre espasmos…” [¿Quieres parar?]

Pretendo que el miedo es más fuerte que las ganas.

Luchar contra las ganas, soñando que sus labios no duelen, que sus manos no queman y que su mirada no dice nada…

Sin equilibrio, estoy perdiendo las fuerzas y empiezo a olvidarme de la cordura…

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17 Things You Need To Know About People Who Like To Be Alone

101 Things I Will Teach my Daughter

Day dreaming in ink

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  1. The most beautiful thing you can do is smile.
  2. Embrace whatever genre of music you enjoy listening to. Don’t let anyone tell you it’s “not music.”
  3. But just know there will never be a better song than “In the Air Tonight” by Phil Collins.
  4. It’s ok to think another woman is beautiful.
  5. Don’t be catty to other women. You’ll need them when we all overthrow the world together.
  6. Don’t let any man convince you that he is powerful enough to change you.
  7. Even if he bought you dinner, you owe him nothing. 
  8. The amount of pride you feel when you look good in your bikini for 20 minutes is far less than the happiness Taco Bell can bring you. I promise.
  9. Develop a lust to see the world around you.
  10. It’s ok if you don’t want to play princess or put on makeup.
  11. But it’s ok if you do, too.

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Amor y religión.

Me educaron en un hogar católico, me atrevería a decir que profundamente católico pero viendo lo visto a lo largo de algunos años puedo decir que profundamente liberal.
Mis padres, como buenos católicos, me educaron en la religión cristiana, católica, apostólica y romana. Me bautizaron a la temprana edad (si se le puede llamar edad) de 2 meses de escasa vida. Mi padrino, gran hombre, persona y ser en sí, es sacerdote, gran amigo de mis padres (los católicos). Mi madrina fue mi prima, que de católica no tiene nada, salvo el bautizo, la comunión y unas cuantas hostias (de la vida, eso si). Todo sea dicho, una madrina sin confirmar, todo un escándalo para la Santa Madre Iglesia.
A la temprana edad de 9 años hice (o me hicieron hacer) la primera comunión, la primera hostia (y a partir de esta llovieron muchas más, no sólo de índole religiosa). 
A mi temprana edad de 9 años, yo, con tantos pecados cometidos, me fui a confesar a aquel hombre mayor. No hace falta que os diga que me sobró una confesión para descubrir que poco le importaban mis problemas, más bien le importaba que rezara el santo rosario de los huevos (con perdón, padre dios) tantas veces como a él le pareciera oportuno.
 
Como buenos cristianos mis padres me enseñaron la religión desde valores como el amor, el respeto o la ayuda a los demás. El amor, mi madre siempre ha creído en el amor, el verdadero, el de una madre por un hijo, el de un amigo. No sé hasta qué punto cree en el amor romántico, mucho menos en el de Bécquer, pero hoy no es el tema a tratar.
Como iba diciendo, me enseñaron a creer en el amor entre personas, de igual y distinto sexo, me enseñaron a amar. Una mujer católica, apostólica y romana me enseñó que no importa el sexo de una persona sino lo que siente su corazón.
 
Hoy me han asaltado las dudas al venir dos ideas a mi cabeza, el AMOR y la RELIGIÓN. Se supone que esta última predica el amor y sin embargo lo condena. Condena el amor entre dos personas del mismo sexo. ¿Uno de sus motivos? Que no es “natural” pues no es el modo de procrear. Te hablan de procrear aquellos que no creían en que la tierra da vueltas alrededor del sol, aquellos que no creían en la teoría de la evolución, aquellos que te hablan de un amor superior, puro, omnipotente y omnipresente. 
Te hablan de procrear aquellos cuyos sacerdotes y monjas se pasan una vida entera profesando su amor a su dios, sin procrear. 
El amor de ese dios es para todos menos para los que aman a alguien de su mismo sexo. Te hablan de procrear susodichos especímenes de la raza humana que abusan de un niño, aún sin poder procrear (gracias a Dios). 
 
 
 
Las religiones prohiben el amor, te condenan al absurdo de un matrimonio eterno sin salida, aunque sea un infierno (¿No hablan ellos del cielo?), e incluso te condenan a los abusos que puedas sufrir.
 
Me enseñaron que la religión era algo bueno y un día creí en ella, tenía 10 años cuando empecé a desconfiar. Veía predicar amor a un cura, veía como incitaba a sus fieles a compartir, a ayudar, a quererse los unos a los otros… Ese mismo cura al que le gustaban los chismes de mal gusto, que ponía malas caras y que no te ayudaba si no dejabas dinero en la cestita. 
 
Dos cosas aprendí de la religión: a poner la otra mejilla y a no hacer a los demás lo que no quiero que me hagan. Hostias me han llovido muchas, he decidido no poner más mejillas sino evitar situaciones. Con respecto a lo segundo, lo secundo y moriré con esas palabras en mis labios.
Ahora bien, ¿Era necesaria la religión para aprender eso? Obviamente no.
A lo largo de mi corta vida he aprendido que el ojo por ojo y el diente por diente no hace nada sino dejarnos más ciegos e indefensos. Gracias, pero no.
 
 
 
El amor. Nunca me hablaron de amor como algo exclusivo entre un hombre y una mujer.
Nunca me dijeron que el amor entre dos hombres o dos mujeres podría ser algo más que el de amistad, nunca lo pregunté, nunca tuve duda alguna.
Si el amor es algo bello, permítanme dudar que su dios lo condene. Permítanme dudar que su dios exista al igual que ustedes dudan de la pureza de un amor. Permítanme dudar de la educación que ustedes puedan darle a mis hijos si ustedes no creen en la que pudiera yo darles, fuera con un hombre o con una mujer.
Permítanme dudar, que yo no les prohibiré pensar.
 
 
No les prohibiré opinar, no soy como ustedes. No les negaré la evidencia, no soy como ustedes. No les vetaré opiniones, no soy como ustedes.
Sólo les pido una cosa, respeten, que es gratis, aquí no les paso cestita.
 
 
No tengo nada más que decir, señoría. 
 
 
 
Sed felices, practicad el amor como bien podáis, queráis y os salga de los mismísimos ovarios y santos cojones. 
 

 

 
 

Manifiesto de amor.

Les propongo una reflexión a todos aquellos que me odian, critican e intentan cambiarme por amar a alguien que resulta ser de mi mismo sexo: 

Les entiendo, y porque les entiendo me permito el lujo de juzgarles, de juzgar su comportamiento, su razonamiento y sus deseos para con las personas que, como yo, amamos fuera de su rango de aceptación. Les entiendo porque a diferencia de ustedes, mi apertura mental me capacita para albergar más pensamientos e ideales que los míos propios. Les entiendo porque sé que no debe ser fácil reajustar unos esquemas mentales consolidados. Les entiendo porque aprendí a entender a los demás sin odiarles.

Y además, entiendo.

No les pido que sean como yo ni mucho menos. No les pido que me miren, no les pido que me amen, no les pido que me toquen, ni siquiera que me hablen. No me verán rogarles su permiso ni su aprobación, y mucho menos su bendición. Lo único que me permito pedirles es mi libertad.

Lo más triste de este hecho radica en pedir un derecho que es mío pero algunos de ustedes pretenden quitarme y no sólo a mí. Lo más triste es que como yo, miles de personas tienen que sufrir sus estrictos y obsoletos ideales.

Una cosa les digo, jamás desearé que piensen como yo, pero al igual que yo soy capaz de no prohibirles su manera de pensar, por favor, no me prohiban mi forma de amar.

Y me lo permitan o no, me tomaré la libertad de pedirles una última cosa: mírenme a los ojos cuando miro a la mujer de la que estoy completa y absolutamente enamorada y les juro que serán incapaces de ver un atisbo de degeneración y enfermedad en lo que tenemos. Después mírenla y les aseguro que no habrán visto mirada tan limpia jamás.

Gracias.

Dudas existenciales.

Todo es un mar de dudas. Todo se nubla, todo se mezcla. Todo se pierde entre ideas, palabras, personas, reproches y deseos. Y en un mar de dudas me encuentro buscando qué quiero ser, qué quiero hacer. Cansada de parecer y de hacer lo que quieren y esperan de mí. Cansada de empezarlo todo y de no acabar nada. Cansada de que me digan lo que tengo que hacer, lo que tengo que agradecer, lo que tengo que demostrar, lo que tengo que parecer.

No, ya estoy cansada.

Hacía tanto que no sentía la desmotivación total y la pérdida de rumbo que pensaba que estaba en el buen camino, pero parece que no. Sigo dependiendo de todos, sigo comiendo en sus faldas y así, jamás podré volar.

Me prometí ser fiel a mí misma y algo me dice que llevo un año engañándome, engañándoles y hundiéndome. 

Ya es hora de salir, ¿no? Nunca es tarde y dentro de poco, la luz volverá a salir. Siempre lo hace.